El 18 de marzo, la principal criptomoneda cayó por debajo de los $72 000, con una pérdida cercana al 4% en las últimas 24 horas. La presión sobre el activo se intensificó tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, que impulsó bruscamente los precios del petróleo y reavivó el temor de los inversores a una inflación más persistente.
Al momento de la publicación, bitcoin cotizaba en torno a los íí
75 000, su nivel más alto desde comienzos de febrero.
La caída se extendió al resto del mercado cripto. Ethereum retrocedió un 7%, Solana perdió un 5,8% y XRP bajó un 4,3%.
En las últimas 24 horas, el volumen total de liquidaciones alcanzó los
335 millones correspondieron a posiciones largas.
La debilidad del mercado se vio reforzada por un nuevo episodio de tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel. El presidente estadounidense, Donald Trump, dejó entrever la posibilidad de una nueva escalada, mientras que la prensa occidental prácticamente descarta una salida diplomática al conflicto.
Washington y Jerusalén llevaron a cabo ataques de gran escala contra instalaciones de la infraestructura energética de Teherán. Según Bloomberg, parte del equipamiento del yacimiento de gas y petróleo South Pars resultó dañado.
En este contexto, el crudo Brent se acercó a los
97,7.
Otro factor que presionó a los activos digitales fue el informe de febrero sobre el índice de precios al productor en Estados Unidos. El PPI general subió un 0,7%, más del doble de lo previsto por el mercado, que esperaba un 0,3%, y por encima del 0,5% registrado en enero.
El PPI subyacente aumentó un 0,5% frente al 0,3% estimado, aunque mostró una leve desaceleración respecto al 0,8% del mes anterior. Aun así, estas cifras todavía no incorporan el efecto de los ataques contra Irán ni el posterior salto del precio del petróleo.
Los nuevos datos reducen todavía más la probabilidad de que la Reserva Federal relaje su política monetaria. La próxima reunión del FOMC está prevista para el 18 de marzo, y el mercado da casi por hecho que las tasas se mantendrán en el rango actual.
Por ahora, la mayoría de los participantes considera que no habrá cambios en la política monetaria al menos hasta septiembre.
Los analistas de QCP señalaron que los mercados han rebajado con fuerza sus expectativas de flexibilización. En su opinión, el encarecimiento del petróleo complica cualquier camino hacia recortes de tasas, incluso en un contexto de deterioro del crecimiento económico y del empleo. Para las criptomonedas, añadieron, esto implica un entorno financiero más restrictivo, no más favorable.
El fundador de Alphractal, Joao Wedson, considera que si bitcoin pierde la zona de los í
60 000 en el corto plazo. Para invalidar ese escenario, el activo tendría que superar los $78 000.
Por su parte, el analista conocido como CW advirtió sobre la liquidación de posiciones largas con alto apalancamiento y no descartó una caída hacia la zona de los $71 000.
El fundador de MN Trading, Michaël van de Poppe, vinculó la corrección actual con el calendario macroeconómico y con la reunión del FOMC prevista para hoy.

A su juicio, el retroceso actual parece una corrección temporal tras un rechazo en una zona de resistencia. De cara al cierre del mes, el experto mantiene la expectativa de un avance de bitcoin hacia el rango de
80 000.
Cabe recordar que anteriormente el analista de CryptoQuant conocido como Darkfost también había señalado el regreso de compradores de bitcoin a los principales exchanges.