El oro renovó su máximo histórico en un contexto de escalada de las disputas comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que el bitcoin pasó a terreno negativo. El mercado reaccionó al aumento de la incertidumbre geopolítica con una reevaluación del riesgo y una rotación de capital hacia activos defensivos.
El 17 de enero de 2026, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 10% a productos de varios países europeos a partir del 1 de febrero, con un incremento de la tasa al 25% desde el 1 de junio. Según Washington, las restricciones se mantendrán hasta que se alcance un acuerdo sobre la cuestión de Groenlandia.
Los países de la UE celebraron consultas de emergencia y expresaron su respaldo a Dinamarca y a los habitantes de Groenlandia. De acuerdo con Financial Times, la Unión Europea estudia medidas de respuesta, incluidos aranceles por hasta 93.000 millones de euros y posibles limitaciones de acceso de empresas estadounidenses al mercado comunitario.
En este contexto, el oro subió durante la sesión asiática hasta 4.690 dólares por onza, estableciendo un nuevo récord, mientras que la plata superó los 94 dólares por onza. Al mismo tiempo, las bolsas abrieron a la baja, reflejando un deterioro del apetito por el riesgo.

El bitcoin se movió en línea con los activos de mayor riesgo y llegó a caer por debajo de los 95.000 dólares; al momento de la publicación cotizaba cerca de 92.574 dólares, con una bajada diaria del 2,67%. La capitalización total del mercado cripto se redujo en aproximadamente 98.000 millones de dólares en el mismo período.
La caída estuvo acompañada por un aumento de cierres forzosos de posiciones: el volumen de liquidaciones en 24 horas alcanzó 864,35 millones de dólares, de los cuales más de 780 millones correspondieron a posiciones largas. Según The Kobeissi Letter, el descenso se intensificó por la liquidación de posiciones largas apalancadas en un intervalo de tiempo corto.
La evolución puso de relieve la diferencia en la percepción de los activos: el oro mantiene su condición de instrumento clásico de preservación de capital en períodos de inestabilidad. El bitcoin, pese al concepto de “oro digital”, suele interpretarse más como un activo de riesgo y depende en mayor medida del sentimiento general en los mercados tradicionales.
Varios analistas prevén una mayor volatilidad en los próximos días debido a la concentración de factores políticos y al desarrollo del conflicto arancelario. El mercado mantiene escenarios opuestos: desde el fortalecimiento del oro como principal activo refugio hasta un intento del bitcoin de reducir la brecha si se recupera el interés inversor por las criptomonedas.