La volatilidad del oro en un horizonte de 30 días se elevó por encima del 44%, alcanzando su nivel más alto desde la crisis financiera de 2008. Este indicador superó al del bitcóin, que se sitúa en el 39%, según datos de Bloomberg.
Una situación así es poco habitual para los mercados. Tradicionalmente, el metal precioso se percibe como un activo más estable en comparación con las criptomonedas, conocidas por sus fuertes oscilaciones de precio.
En los 17 años de historia de los activos digitales, el oro ha mostrado una volatilidad superior a la del bitcóin en solo dos ocasiones. La anterior se registró en mayo, en medio del recrudecimiento de las tensiones comerciales a nivel global.
El salto en la volatilidad se produjo tras una caída brusca de las cotizaciones. El 2 de febrero, el precio del metal precioso llegó a desplomarse un 10%, tocando momentáneamente los 4.400 dólares por onza. Apenas una semana antes, el activo cotizaba cerca de su máximo histórico, alrededor de los 5.600 dólares.
El fuerte avance del oro a comienzos de año estuvo impulsado por los riesgos geopolíticos y las preocupaciones en torno a la independencia de la Reserva Federal. Sin embargo, estos factores no lograron respaldar a la principal criptomoneda.

El bitcóin descendió hasta su nivel más bajo en diez meses, acumulando una caída superior al 40% desde el máximo alcanzado en octubre. A pesar de la reciente corrección, el oro mantiene el liderazgo en rentabilidad: en los últimos doce meses ha subido un 75%, mientras que el activo digital ha retrocedido un 18%.
Cabe recordar que en enero el metal precioso también superó al principal representante del mercado cripto en términos de rentabilidad a cinco años.