Criptomonedas: aumenta su uso en redes de trata de personas, según Chainalysis

El empleo de criptomonedas en esquemas vinculados a la trata de personas está creciendo, en paralelo a la expansión de redes criminales que operan principalmente en el Sudeste Asiático, según estimaciones de analistas. Aunque estas estructuras delictivas se transforman de forma constante y se vuelven más complejas, la naturaleza transparente de la cadena de bloques permite rastrear una parte relevante de las operaciones y aprovechar esa información para detectar y frenar actividades ilícitas.

“Conforme estas redes evolucionan, la transparencia del blockchain nos brinda capacidades sin precedentes para identificar, interrumpir y apoyar acciones de cumplimiento de la ley, algo que no sería posible con los métodos de pago tradicionales”, señalaron en Chainalysis.

El tipo de criptoactivo elegido varía según la modalidad delictiva. En los ámbitos asociados al escort internacional y la prostitución, predominan las stablecoins, debido a la estabilidad del tipo de cambio y a la facilidad para convertirlas a dinero fiduciario. En cambio, en las tramas relacionadas con contenido ilegal que involucra a menores, las redes recurren con mayor frecuencia a monedas en blockchains de capa 1, reducen la participación de bitcoin y se desplazan hacia altcoins.

En enero se informó que la proporción de bitcoin en pagos criminales cayó del 70% en 2020 al 7% en 2025. En la actualidad, el 84% de las transferencias clandestinas se realiza mediante stablecoins.