Una semana después del inicio del conflicto en Oriente Medio, los mercados globales siguen asimilando las consecuencias de la escalada. El petróleo registró un salto sin precedentes, el dólar ganó fuerza y las criptomonedas mostraron una solidez que muchos no esperaban.
En el mercado cripto, el 28 de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el bitcoin cayó hasta los 63.000 dólares, mientras que Ethereum retrocedió hacia la zona de los 1.800. Durante el primer fin de semana del conflicto, las liquidaciones acumuladas en el segmento de activos digitales superaron los 963 millones de dólares.
Aun así, la corrección duró poco. Ya el 1 de marzo, la principal criptomoneda volvió a situarse en 67.700 dólares y el 4 de marzo llegó a poner a prueba el nivel de 74.000. Para una parte de los analistas, este comportamiento era previsible y confirma la percepción de bitcoin como un instrumento neutral de resguardo de valor. Otros, en cambio, calificaron la reacción como sorprendentemente firme, sobre todo en un contexto de debilidad general de los activos de riesgo y de los mercados bursátiles internacionales.
Al momento de redactarse este texto, bitcoin corregía hasta la zona de los 70.000 dólares, aunque en las últimas 24 horas avanzaba un 3,7 %. El ánimo positivo del mercado se vio reforzado por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible conclusión próxima de la operación en Irán.
Ethereum, por su parte, se mantenía cerca de los 2.000 dólares, con una subida diaria del 2,8 %. Las criptomonedas del top 10 por capitalización replicaron el movimiento de los dos principales activos del sector, y el valor total del mercado aumentó un 3,2 %, hasta los 2,4 billones de dólares.
Pese a este repunte, entre los inversores cripto sigue dominando la incertidumbre. Un indicador ampliamente seguido del sentimiento de mercado permanece en la zona de “miedo extremo”.
Al comienzo del conflicto, el oro volvió a confirmar su papel como refugio clásico. El 2 de marzo, el precio spot alcanzó los 5.297 dólares por onza, mientras que los futuros cerraron incluso más arriba, cerca de 5.312. Más tarde, las cotizaciones corrigieron hasta los 5.170 dólares.
La plata siguió una trayectoria similar. En la última semana, el metal se encareció casi un 7 % y llegó a 88,6 dólares.
La primera semana tras los ataques contra Irán estuvo marcada en las bolsas por una revisión general del riesgo. La reacción de los inversores, sin embargo, fue muy distinta según la región.
En Estados Unidos, los principales índices retrocedieron de forma relativamente contenida. En siete días, el Dow Jones perdió un 1,5 %, el S&P 500 cedió un 0,5 % y el Nasdaq, en cambio, sumó un 0,8 %.
En Europa, la caída fue más visible debido al encarecimiento del petróleo y al temor a una nueva oleada inflacionaria. Para el 9 de marzo, el STOXX 600 había bajado un 0,6 % y se situaba casi un 6 % por debajo del cierre récord del 27 de febrero. En el balance semanal, el índice cedió un 1,5 %.
Asia fue la región más golpeada. Los mercados reaccionaron con especial sensibilidad a las amenazas sobre las rutas comerciales y a la fuerte dependencia regional de las importaciones de materias primas. En siete días, el KOSPI surcoreano se desplomó un 4,4 % y el Nikkei japonés cayó un 3,5 %.
El petróleo se convirtió en el principal termómetro del nerviosismo inversor. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, en los que murió el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, Teherán respondió, entre otras medidas, con el cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave para las exportaciones de crudo y gas natural licuado desde el golfo Pérsico. Las amenazas de atacar petroleros desataron el pánico en los mercados de materias primas.
Ya entre el 1 y el 2 de marzo, las cotizaciones comenzaron a subir por el temor a una interrupción del suministro. El 9 de marzo, el precio del petróleo superó los 120 dólares por barril por primera vez desde junio de 2022. Después de que Trump hablara de una posible desescalada, el Brent retrocedió hasta los 92 dólares.
Desde CryptoQuant señalaron que el encarecimiento del crudo es un factor negativo para bitcoin. Según sus expertos, un shock geopolítico de este tipo puede avivar la inflación y generar un entorno adverso para las criptomonedas.

Uno de los mayores riesgos, añaden los analistas, son las posibles interrupciones del tránsito por el estrecho de Ormuz. El impacto de esas restricciones iría mucho más allá del conflicto local: la presión adicional sobre el mercado energético mundial intensificaría los riesgos inflacionarios y aumentaría la volatilidad financiera. Algunos incluso creen que el shock logístico podría prolongarse más que la propia guerra.
En el mercado de divisas se observó un patrón típico de los periodos de escalada: la huida hacia activos defensivos. La mayor demanda de dólares impulsó el índice DXY, que el 5 de marzo llegó a los 109 puntos.
La situación cambiaria en Irán ya era crítica antes del inicio del conflicto. A comienzos de diciembre de 2025, el rial se hundió hasta su nivel más bajo en la historia de la República Islámica, con un tipo de cambio de 1,2 millones por dólar. A finales de enero de 2026, la cotización llegó a 1,5 millones.
En medio de la escalada, las criptomonedas pasaron a verse, junto con el dólar estadounidense y el oro, como una herramienta para protegerse al menos en parte de la inflación. Sin embargo, tras el comienzo de los ataques, el mercado interno se contrajo bruscamente debido a los cortes masivos de internet y comunicaciones en todo el país.
Según TRM Labs, entre el 27 de febrero y el 1 de marzo el volumen de transacciones con criptomonedas cayó alrededor de un 80 %. Los analistas detectaron a finales de febrero un repunte diario de actividad de 3 millones de dólares, aunque lo atribuyeron a movimientos internos de fondos y no a una fuga de capitales.
Aun así, algunos expertos sí registraron salidas de dinero de los usuarios. De acuerdo con Elliptic, en los primeros minutos posteriores al inicio de la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, los retiros desde Nobitex, la mayor plataforma cripto del país, se dispararon un 700 %.
Cabe recordar que en enero los analistas de Elliptic informaron de una compra de 500 millones de dólares en USDT por parte del banco central de Irán.