La economista Noelle Acheson afirmó que el comportamiento de Bitcoin se asemeja cada vez más al de un activo macroeconómico. La ausencia de una reacción brusca de la principal criptomoneda ante los nuevos máximos del oro y la plata, así como frente al debilitamiento del dólar, refleja un cambio en la forma en que los inversores la perciben.
Según la analista, Bitcoin se considera cada vez más un elemento del sistema financiero global y no un instrumento puramente especulativo. Su alta liquidez y disponibilidad las 24 horas del día lo convierten en un activo conveniente para los gestores de fondos de inversión, aunque al mismo tiempo aumentan su sensibilidad a las fluctuaciones del mercado.
Acheson señaló que, mientras los inversores estadounidenses sigan enfocados en el mercado bursátil, la demanda de Bitcoin como cobertura frente a la depreciación del dólar se mantendrá limitada. La incertidumbre regulatoria continúa siendo un factor relevante, pese al creciente interés de las grandes empresas.

De acuerdo con la economista, en los próximos tres años el mercado cripto podría crecer de forma significativa gracias a una postura relativamente favorable de los reguladores en Estados Unidos. El aumento del tamaño de la industria podría reducir el riesgo de una mayor presión regulatoria en el futuro y consolidar el papel de Bitcoin dentro del sistema financiero mundial.