El 29 de enero, el precio de bitcoin descendió de $88.000 a $85.000, registrando una caída aproximada del 3,5%. La presión sobre el mercado se produjo en un contexto de corrección de los precios del oro.
Poco antes del descenso, el metal precioso había alcanzado un nuevo máximo histórico en torno a los $5.600 por onza, tras lo cual retrocedió hasta niveles cercanos a los $5.100. La dinámica negativa también afectó a los mercados bursátiles: el índice S&P 500 perdió un 1,36% en un día, mientras que el NASDAQ retrocedió un 1,8%.
La corrección se extendió al mercado de criptomonedas en general. Todos los activos del top 10 por capitalización mostraron descensos, con Ethereum cayendo hasta los $2.800 y Solana situándose por debajo de los $120.
La capitalización total del mercado cripto se redujo por debajo de los $3 billones por primera vez desde abril de 2025, lo que refleja un debilitamiento de la demanda por parte de los inversores.
El analista Michaël van de Poppe señaló que la valoración de bitcoin frente al oro ha caído a niveles comparables a los mínimos de 2015, lo que podría indicar una infravaloración significativa del activo. Por su parte, los datos de Glassnode muestran un fuerte descenso del ratio de beneficios y pérdidas realizadas, reflejando una menor actividad del mercado y un aumento de la incertidumbre entre los inversores.