El desarrollador del núcleo de Bitcoin, Jameson Lopp, afirmó que, en los próximos 2–4 años, las computadoras cuánticas no representan una amenaza práctica para la seguridad de la red de la primera criptomoneda.
Según indicó, incluso si fuera necesaria una actualización preventiva del protocolo, la adopción de mecanismos poscuánticos y la migración a gran escala de los fondos de los usuarios podrían tardar entre 5 y 10 años, por lo que la preparación debería comenzar con antelación.
Lopp subrayó que, debido al modelo de consenso distribuido, actualizar Bitcoin es más complejo que modernizar sistemas centralizados, y que las organizaciones sin fines de lucro podrían respaldar el desarrollo de soluciones resistentes a la computación cuántica para reducir los riesgos potenciales.
También señaló que, en caso de un ataque cuántico exitoso, el mercado podría enfrentarse a una caída abrupta del precio de BTC, y la recuperación podría prolongarse durante varios años.
Anteriormente, el director de MicroStrategy, Michael Saylor, expresó la opinión de que las computadoras cuánticas no destruirán Bitcoin y que, a largo plazo, podrían reforzar su resiliencia.