El regulador canadiense de inversiones, la Organización Canadiense de Regulación de Inversiones (CIRO), dio a conocer un marco provisional que establece cómo deben almacenarse las criptomonedas y los activos tokenizados. El objetivo del documento es fijar las responsabilidades de los intermediarios en la protección de los fondos de los clientes mientras el país avanza hacia una legislación definitiva en este ámbito.
Estas disposiciones no se incorporan al reglamento básico, sino que se aplican como condiciones obligatorias de membresía en la CIRO. De este modo, el organismo busca reforzar la seguridad de los inversores y ofrecer reglas claras en un periodo transitorio, mientras continúa el desarrollo de una normativa integral.
El nuevo enfoque introduce un sistema escalonado para los custodios, en el que las exigencias de capital, seguros y auditorías tecnológicas dependen del volumen de activos de clientes que la entidad puede mantener. Las organizaciones clasificadas en los niveles uno y dos están autorizadas a custodiar hasta la totalidad de las criptomonedas de un intermediario, pero a cambio deben cumplir requisitos más estrictos de capital y someterse a evaluaciones externas de ciberseguridad. El tercer nivel limita la custodia al 75 % de los activos, mientras que el cuarto reduce ese umbral al 40 %. En paralelo, los propios intermediarios solo pueden conservar directamente hasta el 20 % de los fondos de sus clientes.
Para las empresas extranjeras, la CIRO establece obligaciones de capital más elevadas, teniendo en cuenta los riesgos asociados a la regulación transfronteriza y a posibles procedimientos de insolvencia.

El cumplimiento de estas normas se supervisará mediante un sistema continuo de seguimiento y presentación de informes. Según el regulador, este mecanismo le permitirá responder con rapidez a nuevos riesgos sin necesidad de aprobar reglas permanentes de largo plazo.
Cabe recordar que en abril de 2025, compañías canadienses lanzaron al mercado los primeros ETF spot de Solana a nivel mundial.