El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó fuertes oscilaciones en los mercados globales al advertir sobre la inminente entrada en una nueva fase del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, esta vez los inversores no se refugiaron de forma masiva en los activos considerados defensivos. El movimiento fue distinto: los metales preciosos cayeron con rapidez, mientras las criptomonedas pasaron a terreno de crecimiento acelerado.
Los mercados dejan de lado la cobertura tradicional por el traslado de fondos hacia bitcoin
En una entrevista con CNN, Trump calificó los actuales ataques militares de EE. UU. como “muy potentes” y, al mismo tiempo, insinuó que una operación de mayor escala sería inevitable. En menos de una hora, oro y plata perdieron en conjunto alrededor de 1,1 billones de dólares en capitalización. El precio spot del oro se desplomó un 2,05%, con una caída cercana a los 100 dólares por onza, lo que recortó aproximadamente 750.000 millones de dólares de valoración.
La plata registró un giro aún más brusco: se hundió un 7% en menos de dos horas. Su cotización bajó hasta los 88 dólares por onza, un descenso que equivale a cerca de 370.000 millones de dólares.
En paralelo, el capital comenzó a desplazarse con fuerza hacia el ecosistema cripto. Bitcoin superó los 69.000 dólares tras avanzar un 5% en unos 50 minutos. Ether regresó a la zona de los 2.000 dólares, subiendo un 5,8% y añadiendo otros 23.000 millones de dólares al valor total del sector.
“La capitalización del mercado de criptomonedas aumentó en 100.000 millones de dólares en los últimos 45 minutos, mientras se liquidaron casi 80 millones en posiciones cortas”, señaló un analista.
El giro tomó por sorpresa a numerosos participantes. Tradicionalmente, en momentos de tensión geopolítica los instrumentos conservadores tienden a imponerse. Esta vez, en cambio, los metales quedaron bajo una presión vendedora intensa, mientras el criptomercado absorbía el impacto informativo y aceleraba el tramo alcista.

Los derivados apuntan a un apalancamiento moderado
Los primeros titulares provocaron liquidaciones forzadas de posiciones en cripto por aproximadamente 300 millones de dólares. Aun así, los datos del mercado de derivados sugieren que el sector mantuvo una estructura relativamente sólida pese a la volatilidad.
Las tasas de financiación se situaron en el percentil 6, una señal de que no había un exceso de apuestas especulativas. El interés abierto retrocedió apenas 1.000 millones de dólares, lo que sugiere que buena parte del apalancamiento ya se había reducido antes del nuevo episodio de tensión.
El año pasado, episodios similares en Oriente Medio derivaron en movimientos de precios más desordenados. En esta ocasión, bitcoin solo cayó de forma puntual y se estabilizó con rapidez. La ausencia de una cascada de liquidaciones podría indicar que los inversores ya habían incorporado el riesgo geopolítico en las cotizaciones.
Al mismo tiempo, el viraje abrupto en los gráficos de los metales preciosos reabre dudas sobre el posicionamiento y la liquidez. Un cierre acelerado de contratos de futuros puede amplificar notablemente las oscilaciones cuando el mercado está sobrecargado.
La magnitud del descenso —más de 1 billón de dólares en apenas una hora— refleja una fragilidad extrema del ánimo inversor. Dado que Trump alertó sobre una posible escalada, es poco probable que la volatilidad desaparezca pronto. La próxima oleada de noticias mostrará si los activos digitales sostienen su atractivo o si el capital vuelve a los instrumentos tradicionales de preservación de valor.