Los mineros de биткоин podrían sentir el impacto de una crisis petrolera vinculada a la escalada del conflicto en Oriente Medio principalmente a través de la volatilidad del precio del bitcoin, y no tanto por un encarecimiento directo de la electricidad. A esta conclusión llegaron los analistas de la plataforma Hashprice Index, respaldada por la empresa minera Luxor Technology.
Según sus cálculos, la amenaza que representan los altos precios del petróleo para la minería de bitcoin es limitada: solo entre el 8% y el 10% del hashrate mundial depende de sistemas energéticos en los que las tarifas eléctricas están ligadas al precio del crudo. El resto, cerca del 90%, se concentra en redes que funcionan con energía hidroeléctrica, carbón, gas natural o generación nuclear.
En países como Estados Unidos, Rusia, China, Canadá y Kazajistán, el coste de la electricidad está determinado sobre todo por el gas natural, el carbón o la hidroelectricidad, y no por el petróleo. En Paraguay y Etiopía, casi toda la generación eléctrica procede de centrales hidroeléctricas. En Noruega, Islandia y Bután, la base del sistema son la energía hidroeléctrica y la geotérmica. Los autores del informe subrayan que ninguna de estas infraestructuras energéticas depende directamente del crudo.
Los países realmente expuestos al factor petrolero son los estados del Golfo Pérsico. Emiratos Árabes Unidos y Omán concentran en conjunto alrededor de 65 EH/s, es decir, cerca del 6% del hashrate de la red de bitcoin. En estos mercados, la minería opera principalmente con gas natural obtenido durante la extracción de petróleo, por lo que el precio de la electricidad mantiene una relación directa con el valor del barril.
Los expertos estiman que en Irán se ubican otros 9 EH/s, equivalentes a aproximadamente el 0,8% del total. Si se suman además los mineros de Kuwait, Catar y Libia, la porción del hashrate global expuesta a la dinámica del petróleo asciende a cerca del 8%-10%.
A partir de estas cifras, los analistas consideran que un shock petrolero prolongado, incluso con el barril por encima de los 100 dólares, difícilmente tendrá un efecto directo importante sobre la economía de la minería en el corto plazo. Sin embargo, sí puede influir en la cotización de las criptomonedas y, por esa vía, reducir la rentabilidad de la actividad.
El informe sostiene que incluso un petróleo por encima de los 100 dólares no provocaría la desconexión de una parte significativa del hashrate debido al aumento de costes. El riesgo real estaría en los ingresos de los mineros.

Los analistas también señalan que un shock geopolítico lo bastante grave como para empujar el petróleo por encima de los 100 dólares por barril podría presionar a la baja el precio del bitcoin. Y precisamente esa es la variable que más determina la rentabilidad de la minería para la mayoría de los participantes del sector.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, el bitcoin llegó a caer hasta los 63.000 dólares. No obstante, en las dos semanas siguientes recuperó 10.000 dólares, lo que supone un alza del 16%. Este viernes 13 de marzo, la principal criptomoneda se mueve en torno a los 73.500 dólares.