En el cuarto trimestre de 2025, en medio de la corrección del mercado cripto, varias empresas públicas redujeron sus inversiones en activos digitales. Tesla y SpaceX, por el contrario, conservaron íntegramente sus posiciones en bitcoin y se abstuvieron de vender, a pesar de la depreciación contable.
Tesla publicó sus resultados financieros del cuarto trimestre y del ejercicio completo de 2025 el 28 de enero de 2026. Durante la conferencia telefónica, la dirección de la compañía confirmó que la reevaluación del bitcoin tuvo un impacto limitado en los resultados y no alteró las prioridades estratégicas del negocio.
En el balance de Tesla siguen figurando 11.509 BTC. La caída del precio del activo desde niveles cercanos a 114.000 dólares hasta el rango de 88.000–89.000 dólares provocó una pérdida contable después de impuestos de 239 millones de dólares. La empresa señaló que este efecto fue compensado por la elevada rentabilidad del segmento energético y por resultados superiores a las previsiones.
La estrategia actual de Tesla difiere de forma notable de la aplicada en años anteriores. Tras la venta significativa de bitcoin en 2022, la corporación considera ahora el activo digital como una reserva estratégica a largo plazo, cuya proporción es insignificante frente a una posición de liquidez superior a 44.000 millones de dólares, pero con un valor simbólico relevante.

SpaceX, que se prepara para una oferta pública inicial (IPO), sigue una política similar. Según estimaciones de analistas, la compañía posee entre 8.200 y 8.285 BTC y no ha realizado ventas significativas desde hace más de tres años. A precios actuales, el valor de este portafolio se estima en aproximadamente 730 millones de dólares.
En un contexto en el que otras corporaciones reducen su exposición a las criptomonedas, las decisiones de las empresas de Elon Musk resultan ilustrativas. Tesla y SpaceX tratan al bitcoin como “oro digital” para las tesorerías corporativas y consideran la pérdida de 239 millones de dólares como un efecto contable temporal que no afecta a la visión de largo plazo sobre el activo.